jueves, 17 de marzo de 2011

Entrega especial: Together

A principios del mes pasado estuve como voluntaria en la primera entrega del FICC. Por buena suerte del destino me pusieron en la sección de Invitados Especiales y uno de ellos fue Elena Gil, productora de la película Together, película del director ruso Pavel Kostomarov.

Tuve la oportunidad de ver Together y la verdad es que tenía mucho tiempo que no me topaba con una estética tan pulida. En el Q & A, Eliena mencionaba la formación de Kostomarov en cuanto a la cámara, lo que se nota en la forma de manejar las formas, las texturas y los colores. Actualmente, en una clase, veíamos fotos de Paul Strand, que me remitieron mucho a Together debido a que provoca un desenvolvimiento que empieza en el sentido de la vista para luego provocar sensaciones en el resto mediante las luces y las texturas que se pueden casi tocar.

La película habla sobre una pareja que dedica su vida al arte pero alejada de las esferas tradicionales de este, anulando el mainstream para convertir su casa en una galería personal e íntima. Mientras el mundo afuera sigue su curso enmedio de una paulatina destrucción, ellos hacen una deconstrucción de sus vidas, su arte y su relación mediante una vinculación recurrente con la memoria, la fotografía y objetos fabricados por ellos mismos que nos remiten no sólamente a un trabajo artístico per se, sino a ciclos de la vida, en figuras casi totémica.

Como espectador, por momentos, estás viendo una película de corte documental, con personas reales que te ceden el derecho de ver sus vidas, pero la película también tiene la facultad de, súbitamente, hacerte sentir casi como un intruso, sobretodo en el bloque final, cuando se nos despliega un recorrido fotográfico mientras de fondo se escuchan las voces de Lyudmila y Vladimir, la pareja protagonista en un diálogo que nos da la impresión que sólo puede ser posible entre una pareja como esa, que ha pasado tantos momentos de sus vidas juntos. Pero no quiero hacer más spoilers, en caso de que pudieran conseguirla y verla, vale mucho la pena, sobretodo visualmente, sin duda.

Me pareció una historia muy honesta, así como lo son sus protagonistas. De las películas que pude llegar a ver, ésta fue mi favorita. Es una lástima la poca oportunidad que tenemos de ver estas cosas en el cine más seguido (sin contar la cineteca nacional).

En la misma línea del FICC, como tributo a uno de mis compañeros voluntarios que me pidió que revelara la verdad (sí, Joss, te miro a tí) quiero hacer constar que las comidas que nos daban a los voluntarios nos hicieron subir de peso por tanto sandwich y torta y que además había una mafia en el manejo de los lunchs...¡una mafia!.

De cualquier forma fue una excelente semana y la gente con la que convivimos era genial, tanto directores como productores y los voluntarios del área de invitados especiales. No sé si vaya a volver el año que entra (NOT), probablemente sólo si me prometen traerme de vuelta a Delfina Castagnino, Elena Hill, Mati Metsjõe y Tarik Saleh porque fueron ellos los que hicieron que todo valiera mucho la pena. Sí, que cursi puedo llegar a ser, no me juzguen.

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